Fisiología de la eyaculación precoz

La eyaculación es un proceso natural que se divide en dos fases: la emisión y la expulsión del líquido seminal.
En el acto sexual de todo hombre se produce una serie de estímulos que conducen a la excitación y la erección del pene. Esta exaltación aumenta de manera gradual hasta llegar al llamado período “meseta”, caracterizado por un estado en el que el hombre puede disfrutar del sexo sin tener que llegar al orgasmo. Este tiempo puede hacerse más o menos prolongado según el deseo del individuo. 
Los hombres que padecen eyaculaciones precoces no pueden mantenerse en la fase de meseta, no son capaces de controlar sus orgasmos y expulsan el semen inmediatamente después de que se excitan.

La eyaculación precoz no es una enfermedad crónica, puede remediarse

Estudios practicados a pacientes con este tipo de disfunción sexual concluyen que la mayoría de las veces los hombres no presentan ningún trastorno fisiológico, sino que el descontrol del orgasmo está dado por razones psicológicas.
Ahora bien, lo mismo la eyaculación precoz primaria (la que ha experimentado la persona desde el comienzo de sus relaciones sexuales), que la secundaria (aquella que aparece en cualquier momento de la vida sexual del hombre) pueden ocurrir por causas orgánicas como afecciones de la próstata, problemas con las glándulas tiroideas, infecciones de la uretra, alteraciones neurológicas, padecimientos vasculares, y a consecuencia del consumo de ciertos medicamentos como pueden ser algunos estimulantes y antidepresivos, entre otros fármacos.
No te burles, desprecies o intimides a quien sufre de eyaculaciones precoces

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